Acción-Denuncia en el aeropuerto de Sevilla

Acción de denuncia de la Caravana Abriendo Fronteras en el aeropuerto de Sevilla contra la
deportación y las detenciones ayer en el vuelo Barcelona -Dakar
Lo que nos sobra en Europa es la vulneración de los Derechos Humanos y las fronteras. No a las
deportaciones de lxs migrantxs. No a la criminalización de los movimientos de solidaridad contra la
Europa fortaleza.
Hoy en el aeropuerto de Sevilla la Caravana Abriendo Fronteras hemos realizado una acción
reivindicativa y de denuncia contra las empresas Iberia y Vueling, presentando hojas de reclamaciones
y coreando consignas.
Ayer once personas fueron detenidas y denunciadas en el aeropuerto de El Prat de Barcelona por
denunciar la deportación de un migrante senegalés en el vuelo a Dakar de la compañía Vueling.
Además, tanto Vueling como Iberia han sancionado a lxs viajerxs que se habían solidarizado con él
tratando de impedir el despegue con amenazas de prohibición de volar en sus compañías.
Desde la Caravana hemos querido también con esta acción denunciar el negocio que suponen las
deportaciones. 12 millones de euros es lo que nos cuesta al año el llamado “servicio de deportaciones”
del Estado español a empresas como Barceló, Air Nostrum, Iberia, Air Europa y Swiftair. La mayoría
de las deportaciones son express, en menos de 72 horas, sin posibilidad de defenderse.
Las deportaciones en el año 2016 superaron las 10.000, una cifra superior a la de la llegada de
migrantxs. La vulneración de los Derechos Humanos es sistemática, llegando hasta el asesinato, como
ocurrió en el 2007 con Osamuyia Aikpitanhi, nigeriano de 23 años que murió asfixiado. Los policías
implicados en la muerte sólo fueron sancionados con menos de 1.000 euros.
La mayoría de los vuelos de deportación se hacen en macrovuelos en los que sólo se deporta a
migrantes para evitar la resistencia y la solidaridad de la ciudadanía. Estos vuelos suelen estar
compuestos por una mayoría de personal de las fuerzas de seguridad del estado, lo que genera un
escenario de mayor indefensión frente a los abusos policiales, sin testimonios ciudadanos.
Pero las deportaciones no son más que el último eslabón en la cadena de racismo institucional: redadas,
CIE y finalmente estas deportaciones, de personas que pueden llevar más de 10 o 15 años en el estado.
Constituyen además una amenaza constante e intencionada a la población migrante, un arma para
infundir el miedo e impedir que se organice, defienda sus derechos y denuncie los atropellos y abusos.
Por su parte, la criminalización de las acciones de solidaridad de la ciudadanía contra la vulneración de
los DDHH como lo sucedido ayer en el aeropuerto de El Prat es parte de la misma estrategia, acobardar
a la población para que no se levante contra la injusticia.
Pero no nos pararán, seguiremos denunciando. En este sentido, condenamos la próxima deportación
masiva del próximo 24 de julio a Guinea Conakry y nos solidarizamos con la huelga de hambre que
protagonizaron m  ás de 50 personas en el CIE de Barcelona para denunciar esta situación.
No a las deportaciones. No a la Europa Fortaleza. ¡ABRIENDO FRONTERAS!

 

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