Me avergüenza escribir estas letras. Espero que a ti también leerlas. Pero más me avergonzaría no hacerlo y seguir como si nada. Más de 5000 muertos en el mediterráneo en 2016, que se sepa. Ahora temperaturas de 20º grados bajo cero fuera de las tiendas, y de 5º grados bajo cero dentro. Niños y embarazadas. ¿A qué temperatura te hierve la sangre al leer esto? La verdadera ola de frío que recorre Europa, va por dentro de nuestros corazones, que más bien son ya corazas.

Me avergonzaría más aún de no proponer lo que vengo a proponer. Coordinar la desobediencia en la Europa de la vergüenza. Tengo algunos conocidos que están allí de voluntarios, y la sensación de impotencia que te transmiten pese a estar dándolo todo por ayudar, es devastadora. Si allí están así, ¿para qué ir? Si al final es como caridad sin demasiado efecto. En este terrible horizonte unos vascos irreductibles han encendido una luz, quizá capaz de derretir el hielo. (https://www.diagonalperiodico.net/movimientos/32625-dos-activistas-detenidos-grecia-por-intentar-trasladar-ocho-refugiados-euskadi)El caso de Bego y Mikel es de lo poco que me da esperanza en el tema de los “sin refugio”. Por favor, llamémosles así. Qué menos.

Hay muchos colectivos en toda Europa luchando por mejorar la situación, y lo que Bego, Mikel y tantos otros hicieron fue una heroicidad, pero no todas podemos hacerlo. No todas podemos arriesgar nuestra ya precaria situación, costearnos un viaje y encima arriesgarnos a ser multados por una acción que debería ser premiada. Hay que anunciarlo. No podemos escondernos para hacer algo que está por encima de las leyes, por encima del bien y del mal.Vandana Shiva dice en cuanto a la desobediencia, que no se trata de desobedecer una ley concreta, sino de obedecer a una ley superior.

Todas las organizaciones que están trabajando en la zona podrían poner una fecha, un lugar, y cruzar la frontera todas juntas. Miles de “sin refugio” cogidos de la mano de otros miles de “sin refugio”, pues unos lo son literales, pero en este continente sin alma ya no hay refugio para las conciencias de los que gozamos de una. Podemos desconectar temporalmente, afortunadamente tenemos suerte, mil distracciones y ocupaciones. Pero basta un segundo de un telediario, un comentario en una reunión con buenas personas, para recordarte que estás siendo cómplice. Igual que lo fueron en Auschwitz o Treblinka. O peor, a ti te lo están narrando en directo.

El eco-fascismo emergente  siempre estuvo camuflado en la UE, que está cometiendo un genocidio por, como mínimo, indiferencia. No se puede combatir en silencio ni por separado a una barbarie de semejante tamaño. Por eso creo que ha llegado el momento de dar un paso más. Pongamos un día, una hora, entre todos los colectivos y personas que creemos que no se puede permitir un segundo más esta locura. Y unámonos.

Aunque no sea suficiente y sólo sirva para visibilizar, de no salir a la calle este 26F también me avergonzaría. Así que salgamos y organicémonos para dar este siguiente paso, por favor.

Juan bordera

 

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